Lo que no te dijeron sobre diversificar los afectos
por Gina Tarazona
15/07/2021

Te contamos por qué diversificar los afectos es un lugar de paso hacia hacia la autonomía, la expansión de la plenitud y un acto de transformación social. 

Los seres humanos somos especies sociales, incluso por apáticos, tímidos o tan hermitaños que creamos ser, vivimos en interrelación. Incluso cuando detrás de actividades tan cotidianas y que pensamos como fruto del esfuerzo propio como estudiar, alimentarnos o ejercitarnos involucran toda una red de personas que con su trabajo e iniciativa lo hacen posible. 

A diferencia de las críticas del New Age sobre el apego, desde la psicología se plantea que el desarrollo de un infante es posible gracias a los cuidados que le proporciona su cuidadorx principal. Esto se conoce como apego, y es una condición necesaria e indispensable para desarrollar una óptima salud mental y desarrollo psicológico. 

La base segura

De las relaciones de nuestra infancia con nuestro cuidadorx principal, logramos satisfacer las necesidades básicas y contar con una base segura para explorar y desarrollarnos en el mundo. 

En nuestros entornos de socialización primarios (familia, compañeros de escuela, amigos) aprendimos cuáles son las maneras en que podemos interactuar con otros y también aquellas necesidades que se suplen a través del vínculo con los otros (palabras de afirmación, aprecio, respeto, caricias).

En los primeros años de la infancia y los años escolares aprendemos que los vínculos con padres y pares se ven mediados por ciertas normas y límites que debemos cumplir con el fin de mantener la armonía y facilitar la convivencia entre todos los miembros. 

Los elementos necesarios para mantener los vínculos

Para comprender nuestras relaciones con los demás debemos comprender tres conceptos que determinarán cuánto bienestar o malestar nos promueve el encuentro con el otrx: los límites, las necesidades y los deseos. 

En primer lugar, los límites corresponden con los mínimos indispensables para que el vínculo no genere perjuicio  y malestar  a quienes están involucrados en el mismo. Usualmente los límites se reflejan en acuerdos (bilaterales) y las normas (unilaterales) que de manera implícita o explícita establecen las personas involucradas en relaciones de pareja, familiares, laborales o de amistad. Un ejemplo de límite sería: «no toleraré que me grites, y no te volveré a dirigir la palabra hasta que esté más tranquilo o te avise que ya me puedes volver a hablar». Los límites son muy necesarios para mantener las relaciones y hacer que estas puedan superar los momentos de crisis y adversidad. 

 

adios ansiedad en 6 pasos
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En segundo lugar, nos encontramos con las necesidades, que constituyen un peldaño más alto entre los elementos que conforman los vínculos; porque plantean cuales son las condiciones requeridas para que en nuestros vínculos intercambiemos recursos que aporten bienestar a sus miembros. Las necesidades tienen que ver con los recursos  materiales, intelectuales, afectivos, emocionales, espirituales, físicos y habitacionales requeridos para preservar la vida y hacer de la cotidianidad algo tolerable. Con el transcurso de la vida no solo descubrimos cuáles son nuestras necesidades, sino cuáles son más importantes para nosotros y las maneras particulares en que las satisfacemos. Un ejemplo de necesidades puede ser la de movimiento: «necesito mover mi cuerpo trotando 5 kilómetros cada mañana». 

En tercer lugar, nos encontramos con los deseos, que también constituyen condiciones materiales, psicológicas y espirituales, pero en este caso para generar una sensación de crecimiento personal, éxtasis y acercarnos a los máximos niveles de bienestar y satisfacción, en nuestro encuentro con el otro. Aunque no se pueda prescindir de cumplir y satisfacer nuestros deseos para mantener relaciones sanas con los demás, es importante mencionar que los deseos son más bien situaciones extaordinarias y que no son absolutamente necesarias para traer el bienestar. Un ejemplo de deseo es «me gusta comer un helado de chocolate con salsa de arequipe para deleitar mi paladar»

Reconozco lo que soy y necesito a través de los otrxs

Es en la infancia cuando escuchamos por primera vez que «la familia es primero» y que debemos respetar a nuestros padres o a Dios sobre todas las cosas. Y si bien ello no es erróneo, esto plantea que hay unas personas que merecen nuestra prioridad sobre otras, y unas que merecen más cuidos o consideración por parte nuestra.

Lo curioso, es que las relaciones con los pares, bien sea en la escuela o en los demás circulos sociales que frecuentamos durante nuestra infancia y adolescencia nos permiten conocernos a través de los otros.

En la interacción con el otro es que podemos descubrir cuáles son nuestras cualidades como personas, reconocer los recursos económicos, culturales e intelectuales con los que contamos. La alteridad, o la relación con los otros también constituye una posibilidad para reconocer cuáles son nuestros deseos y necesidades y las maneras particulares en la que cada uno de nosotros las satisfacemos.  

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La autoridad y la asimetría en los vínculos

Los vínculos que establecemos con nuestros padres, mentores y otras figuras de autoridad durante nuestra infancia y adolescencia son determinantes en las maneras en que configuramos nuestras necesidades, deseos y planteamos nuestros límites. 

En la mayoría de sociedades occidentales, durante nuestra infancia y adolescencia somos educados en las normas culturales, sociales e intelectuales para sobrevivir y realizarnos en la vida a partir de los aprendizajes que adquirimos de figuras de autoridad como nuestros padres o cuidadores principales, maestros, consejeros y demás figuras de autoridad.

Es importante resaltar que este tipo de vínculos suelen mantenerse de manera armónica a lo largo del tiempo porque, de manera implícita, en estos vínculos se plantean límites y se intercambian recursos emocionales, intelectuales o psicológicos, que satisfacen las necesidades y deseos de quienes estan involucrados en estas relaciones. 

Con lo anterior, quiero decir que es en las relaciones con las figuras de autoridad en dónde aprendemos a ganarnos el respeto, aprobación de los demás y a hacernos un lugar en las redes de relaciones que tejemos a lo largo de nuestra vida. 

 Nos enseñan a priorizar los vínculos

La cultura y las creencias que circulan en los entornos que habitamos nos permiten consolidar nuestras ideas y acciones en torno a las relaciones interpersonales. En occidente, y en especial en las sociedades más individualistas, nos encontramos con una serie de creencias y principios morales sobre a quienes debemos entregar nuestros cuidados, afectos y consideración; estas ideas sobre la repartición de los afectos contribuyen al sostenimiento de las instituciones por las que se organiza nuestra sociedad como la familia, el matrimonio y las relaciones de poder en los ámbitos médicos, educativos y sociales. 

Entonces, al plantearse que hay unas personas y unos flujos adecuados para repartir los afectos, se ven excluidas otras maneras de encuentro y vínculo con el otrx.  A semejanza de nuestro modelo económico, los afectos también pasan por una lógica de privatización y se les niegan a quienes deciden relacionarse de otras maneras. Sin embargo, esto no implica que se pueda realizar un trabajo personal para compartir nuestros cuidados más allá de los esquemas tradicionales. 

Cómo hacer de los vínculos algo satisfactorio

una condicion previa para diversificar los afectos es reconocer que como adulto (si es tu caso), eres el principal responsable por tu bienestar y felicidad, por tanto, es en ti quien se centra la disposición y quien debe tener la inciativa para satisfacer y encontrar las maneras de satisfacer tus necesidades de una manera no violenta, compasiva y amorosa, tanto contigo mismx como con los demás. 

Una vez que te hayas reconocido como responsable de tu bienestar y que conozcas cualés son las condiciones necesarias para evitar el malestar, presentar satisfacción o sentirse plenx con tu vida entonces será importante que evalués cuáles de estas condiciones son más prioritarias para ti, y una vez estén priorizadas que identifiques cuáles se estan cumpliendo y cuáles no. 

Si encuentras que los límites, necesidades y deseos en tus relaciones interpersonales no están siendo atendidos entonces necesitarás ser propositivx y pensar en acciones que te puedan llevar a experimentar mayores niveles de satisfacción en tus relaciones personales. En este punto es muy importante escuchar al otrx, para saber si nuestras relaciones estan siendo satisfactorias para el otro, esto con el fin de plantear compromisos y normas que ambos cumpliran para hacer de los vínculos algo satisfactorio. 

Diversificar. En la variedad está el placer

Aunque las habilidades para tener conversaciones de negociación con los demás es importante para el establecimiento de relaciones armónicas con los otrxs, también lo es el pensamiento crítico. Pensar en las consecuencias de  sostener los afectos en los  esquemas y vínculos aceptados por la cultura dominante. 

Con pensamiento crítico buscamos que consideres que las normas culturales sobre compartir el afecto también pueden resultar en lógicas de exclusión para quienes han decidido vivir por fuera de los ideales relacionales de matrimonio, pareja monogámica, familia biparental y demás esquemas relacionales socialmente aceptados.

Desafortunadamente, damos por sentado que nuestros padres, parejas,  hermanos o amigos son los únicas personas por las que pueden circular nuestros afectos e intimidad. Como habitantes de esta realidad terrestre, en algún momento nos enfrentaremos a su pérdida. Dar por sentado la permanencia de los otros empieza a tejer ideas del otro como indispensable para nuestro bienestar, lo que alimenta lógicas de dependencia que nos situan en una situación de alta vulnerabilidad ante los conflictos interpersonales, las crisis vitales y las pérdidas. 

Cuando nos creemos dueños de nuestros vínculos afectivos no solo podemos olvidar ser recíprocos, sino que empezamos a creer que los afectos son un derecho y no una decisión del otrx. De esta manera, empezamos a situar más responsabilidades y demandas en un número reducido de personas. 

Aunque, a fecha de hoy, te sea posible repartir toda la satisfacción de tus necesidades y deseos, te planteamos la posibilidad de expandir tus redes de afecto y con quienes  compartimos nuestros actos de servicio, reconocimiento, estima y cariño. Expandir el afecto y sacarlo de las instituciones matrimoniales y familiares es un acto político que disuelve el individualismo y  favorece la reconstrucción del tejido social.

Llevar el afecto por fuera de los formatos relacionales es humanizar al otro, reconociendo que no siempre puede entregarnos lo que necesitamos o queremos, por lo que podemos respetar sus espacios y la limitación de sus recursos emocionales, intelectuales y temporales.

Expandir el afecto nos permite encontrar multiples fuentes de amor y hacer que este fluya con abundancia en nuestras vidas. De tal manera, es posible amarnos tanto que las relaciones con los demás no drenan nuestra energía ni resultamos siendo demasiado demandantes. Nos permite respetar los límites y espacios en los que otros requieren desarrollarse sin nosotros. 

Al tener una red en la que circulan los afectos con fluidez y abundancia, nos es posible darnos cuenta sobre aquellas sitauciones y personas con las que se estan trasgrediendo nuestros límites, o reconocer las situaciones en las que no estamos satisfaciendo nuestras necesidades ni recibiendo el afecto que nos merecemos. Por ello, nos reconocemos como los principales responsables por nuestro bienestar y podemos comunicar aquello que necesitamos para obtener el bienestar de nuestras relaciones. 

Si encuentras que los límites, necesidades y deseos en tus relaciones interpersonales no están siendo atendidos entonces necesitarás ser propositivx y pensar en acciones que te puedan llevar a experimentar mayores niveles de satisfacción en tus relaciones personales. En este punto es muy importante escuchar al otrx, para saber si nuestro vínculo le está siendo satisfactorio, esto con el fin de plantear compromisos y normas que ambos cumplirán para hacer del encuentro de los afectos  algo satisfactorio.

Diversificar nos permite darnos cuenta que cuando estamos siendo maltratados o nuestros afectos son mediocres y mezquinos podemos conversarlo, así como plantear vías de acción. Entre ellas no está mal ofrecer y esperar actos de reparación y compromiso de mejora por parte de los demás.

Cuando estas condiciones para el afecto no se cumplen, podemos decir adiós y alejarnos de los demás sin un temor excesivo a la pérdida. Diversificar es reconocer que aunque queramos a los otros, si no estamos satisfechos en ese lugar, podemos irnos a pesar del dolor, reconociendolo como un paso al camino del amor propio.  Perdemos a otro, pero ganamos por no dejarnos dominar por nuestro pavor al adios. 

Diversificar los afectos es un acto de amor para consigo mismo y lxs demás. No solo reduce nuestros grados de dependencia y sobreexigencia a los demás; de esta manera no solo evitamos la codependencia, sino que nos permitimos trabajar en nuestra propia autonomía. 

Algunos pasos para diversificar tus afectos

Una de las condiciones previas para diversificar los afectos es reconocer que como adulto, eres el principal responsable por tu bienestar y felicidad; por ende, la disposición para lograr los vínculos que deseas nace de ti. En tu iniciativa encontrarás el primer paso para tener relaciones en las que tus necesidades son validadas y satisfechas de maneras no violentas, compasivas y amorosas, tanto contigo mismx como con los demás. 

Primero conócete a ti mismo e indaga sobre cuáles son los límites que has puesto en tus relaciones interpersonales, reconoce tus necesidades y las maneras en que las suples. Luego, pregúntate si estas necesidades se resuelven individual o colectivamente. Con ello podrás determinar qué te corresponde a ti y a los demás.

Al reconocer tus necesidades y deseos podrás priorizarlos y saber cuáles son indispensables para tu bienestar. De esta manera, no solo sabrás si requieres de un otro para satisfacerlas, sino que podrás encontrarte con áreas de trabajo personal y posibilidades de mejora.  En este punto es clave saber cúales son las características de las personas con las que te deseas vincular y reconocer qué es lo que ofrecerás a otros para que el intercambio de recursos que se de permita una relación recíproca y armónica

Algo de valentia y escucha empática serán necesarios para que tú y los demás puedan expresar lo que merecen, esperan de esa relación y las maneras en que lo harán posible. En especial, eso podrá hacerse más presente en momentos de crisis, de gran importancia en tu vida o durante transiciones de vida. 

No olvides el gran valor de la paciencia, que nos recuerda que tejer la red de afectos no solo requiere de amor y disposición, sino de tiempo para dejar que los vínculos se consoliden y asienten con el paso del tiempo. La disposición para  para cumplir los acuerdos y las normas que has fijado con el otro es importante; pero no debes desconocer que el bienestar en los vínulos no solo depende de ti, sino de las acciones del otrx. 

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Traza una ruta de acción

Si tu caso es la falta de apoyo y de redes sociales significativas, recurrir a un mentor, coach, terapeuta o consejero con habilidades terapeuticas sería el camino adecuado para encontrar un espacio de contención ante tus emociones y plantear posibilidades de acción anque aquello que te duele. 

Que logres el cambio que tanto deseas en tu vida también nos corresponde, o al menos en una parte.


Tú eres el motivo por el cual nos dedicamos a terapia, y por ello nos interesa hacer de la psicoterapia un proceso que llene tus expectativas.

Como consultante, tú también tienes derecho a recibir la atención de calidad que mereces, y por eso tu retroalimentación puede hacer que ajustemos nuestros métodos terapeúticos a tus necesidades.

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